Agradezco respetuosamente al Honorable Gran Concilio y a las Cortes de mi hogar: el poderoso, libre y soberano Guanajuato; por haberme convocado a esta sesión y, conforme a los términos de la ley, tradición y costumbres, por haberme declarado por la Gracia de D. y de la Constitución del Reino: Rey Constitucional. Así sea este officium aceptado con la máxima humildad y responsabilidad que ello implica y reafirmo mi promesa de servir con lealtad, justicia y amor al Reino que representamos y a su gente.
y que la guarden y hagan guardar todas las honras, gracias, mercedes, franquezas, libertades, excepciones, preeminencias, inmunidades y prerrogativas, a todas las otras cosas que por razón de ser Ciudad debe haber y gozar, y la deben ser guardadas, y las mismas que como a tal le tocan y pertenecen, sin limitación alguna y como queda mencionado, todo bien y cumplidamente sin que le falte cosa alguna y, que todas y cada una de ellas expresadas; porque mi voluntad es, que desde ahora en adelante perpetuamente, las goce y tenga, (…) sin que contra su tenor y forma vayan, ni pasen, ni consientan ir ni pasar, en manera alguna; y que en todo, ni en parte de lo referido pongan ni consientan poner impedimento alguno sino que antes bien todas las justicias expresadas lo hagan guardar, como si en particular fuera dirigido a cualquiera de ella a quienes fuese mostrado y pedido su cumplimiento.
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Felipe V de España (1741)
Emilio I de Guanajuato (2022)

